Obispo de SJM rechaza con firmeza sentencia del Tribunal Constitucional
SAN JUAN, RD.– El obispo de la Diócesis de San Juan de la Maguana, S.E.R. Mons. Tomás Alejo Concepción, expresó su “profunda preocupación, consternación y rechazo” ante la sentencia TC/1225/25 del Tribunal Constitucional, que elimina las sanciones por relaciones consensuadas entre personas del mismo sexo dentro de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas.
El prelado calificó la decisión como “inesperada” y un “desacierto”, al considerar que contraviene la cultura y los valores éticos de la sociedad dominicana. Señaló además que las instituciones militares y policiales son “instituciones sagradas” que demandan disciplina, orden y ejemplaridad.
Mons. Alejo Concepción, quien también preside la Comisión Nacional de Familia de la Conferencia del Episcopado Dominicano, instó a las autoridades a actuar con “responsabilidad histórica” para no comprometer la integridad moral de los organismos castrenses.
Las declaraciones fueron ofrecidas durante la homilía de este domingo 23 de noviembre, festividad de Jesucristo Rey del Universo, al concluir la décimo cuarta edición de “Un Paso por mi Familia”, celebrada en el bajo techo del Colegio Padre Guido Gildea ante cientos de feligreses.A continuación, la declaración íntegra del obispo:
MENSAJE A LA FAMILIA DOMINICANA
RECHAZANDO SENTENCIA TC/1225/25
Mons. Tomás Alejo Concepción
Obispo de San Juan de la Maguana
Presidente Comisión Nacional de Familia
En el marco de “Un Paso por mi Familia: Con esperanza, caminando hacia la Pascua”
Noviembre 2025
Queridos hermanos y hermanas:
Expresamos nuestra profunda preocupación, consternación y rechazo ante la decisión del Tribunal Constitucional contenida en la sentencia TC/1225/25, que elimina las sanciones que penalizaban las relaciones consensuadas entre personas del mismo sexo dentro de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas de la República Dominicana.
Con el anuncio de dicha sentencia, la nación quedó conmocionada. Esta inesperada decisión ha dejado perplejos a ciudadanos, legisladores, autoridades e instituciones. No existe una explicación clara sobre el origen, la motivación o los intereses detrás de esta medida, razón por la cual se requiere analizar seriamente sus implicaciones sociales, culturales, geopolíticas y financieras.
Todos sabemos que la antropología del pueblo dominicano, su cultura, valores éticos y morales, así como las raíces que han dado cohesión a nuestra identidad como nación, no admiten disposiciones de este tipo dentro de los cuerpos castrenses. La Policía Nacional y las Fuerzas Armadas no son simples organismos administrativos; son instituciones sagradas, pilares del orden, la disciplina, la mística de servicio, la protección del bien común y la defensa de la soberanía.
No podemos ignorar que la naturaleza humana está creada y ordenada según el designio de su Creador, y toda criatura debe orientarse hacia Él. Su belleza se manifiesta en la complementariedad con la que fue hecha: hombre y mujer, llamados a complementarse dentro del matrimonio y la familia. La familia, fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, encuentra su plenitud en la unidad de papá, mamá e hijos.
Consideramos que cualquier reforma que afecte la estructura o funcionamiento interno de estas instituciones debe hacerse con cuidado extremo, respetando la disciplina militar, las buenas costumbres, los valores familiares y los principios que forman a quienes entregan su vida al servicio de la Patria.
Permitir cambios tan profundos sin un análisis serio nos lleva a preguntarnos:
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¿Cómo serían las academias militares del mañana?
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¿Cómo serían los cuarteles?
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¿Qué tipo de ejército tendríamos para defender a la Nación?
Porque, aunque algunos afirmen que “una cosa no tiene que ver con la otra”, sabemos que todo influye en la vida de la persona humana: influyen las actitudes que nos llevan al bien e influyen las que nos apartan de él. Una cosa es la decisión privada de un individuo; otra muy distinta es que el Estado legitime prácticas dentro de instituciones cuya naturaleza exige ejemplaridad, estructura y transparencia moral.
Es legítimo cuestionar si, al modificar o derogar leyes, se analiza realmente el tejido social, los principios fundacionales de la Patria, la cultura que nos define y la antropología de un pueblo noble que se ha construido bajo la fe y los valores familiares.
Por ello, ante el desacierto de esta sentencia, declaramos con firmeza que no callaremos ni nos cruzaremos de brazos. Las familias, la sociedad civil, las iglesias y la ciudadanía responsable defenderemos siempre los principios que han sostenido a nuestra nación trabajadora, creyente y protectora de su identidad.
Exhortamos a las autoridades, especialmente al señor Presidente de la República, a actuar con responsabilidad histórica y a no permitir que decisiones tomadas sin el debido análisis comprometan la integridad moral de instituciones esenciales para el futuro del país.
Que Jesucristo, Rey del Universo, nos fortalezca en esta hora en la que se ponen a prueba los valores que sustentan nuestra convivencia. Que su luz nos ayude a discernir con claridad y su gracia nos mantenga firmes en la verdad. Y que la Santísima Virgen María cubra a nuestras familias con su manto maternal, protegiendo la estabilidad del hogar dominicano.
¡Viva Jesucristo, Rey del Universo!
Mons. Tomás Alejo Concepción
Obispo de San Juan de la Maguana
Presidente Comisión Nacional de Familia


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