Ylario Méndez / miembro del CEN - ADP
Los resultados de la prueba PISA muestran que la República Dominicana ha experimentado una mejoría ligera en su desempeño, lo cual es positivo, porque indica que avanzamos, aunque todavía no al ritmo que necesitamos ni al nivel que aspiramos como país.
Sin embargo, estos resultados no deben ser motivo ni para el triunfalismo ni para el desaliento. PISA debe ser asumida como un diagnóstico y, sobre todo, como una advertencia que nos invita a revisar profundamente nuestro sistema educativo.
La educación es un sistema complejo en el que intervienen múltiples factores: la calidad de los aprendizajes, la formación y acompañamiento docente, el currículo, las condiciones de los centros educativos, la gestión escolar, la participación de las familias, los recursos disponibles y las políticas públicas que se implementan.
Por eso, consideramos necesario realizar una evaluación integral de los programas y políticas educativas que actualmente están en marcha. Aquellos que estén dando resultados positivos deben continuar y fortalecerse; aquellos que necesiten ajustes deben ser innovados, y los que no estén produciendo los resultados esperados deben ser revisados profundamente.
No podemos esperar a la próxima prueba PISA para comenzar a actuar. Desde ahora debemos construir y aplicar un plan integral de mejora de la educación dominicana, con metas concretas, seguimiento permanente, evaluación de resultados y participación de todos los sectores vinculados al sistema educativo.
La mejoría registrada nos dice que vamos un poquito hacia arriba. Eso es bueno, pero no suficiente. El desafío es lograr que ese avance sea mucho mayor, sostenido y acelerado en los próximos años.
Nuestra posición, por tanto, es clara: PISA no debe utilizarse para celebrar ni para condenar; debe utilizarse para aprender, corregir y transformar.
Necesitamos un Plan Integral de Mejora de la Educación Dominicana que contemple todos los factores que inciden en los aprendizajes y que coloque como prioridad que nuestros estudiantes desarrollen las competencias necesarias para enfrentar los desafíos del presente y del futuro.
El objetivo no debe ser simplemente mejorar una puntuación en una prueba internacional. El verdadero objetivo debe ser mejorar la calidad de la educación dominicana y garantizar mejores aprendizajes para todos nuestros estudiantes.
Ese debe ser el compromiso: seguir avanzando, pero avanzar más rápido, con planificación, evaluación, innovación y una visión integral de la educación.
