Este 2026 se cumplen 90 años de la creación de la Policía Nacional de la República Dominicana, fundada el 02 de marzo de 1936 como cuerpo encargado de preservar el orden público y garantizar la seguridad ciudadana. Nueve décadas después, la institución continúa siendo uno de los pilares del Estado dominicano, pero también una de las entidades más cuestionadas por denuncias de uso excesivo de la fuerza, muertes bajo custodia y presuntas ejecuciones extrajudiciales.
La conmemoración llega en medio de un debate nacional sobre reformas estructurales, transparencia y rendición de cuentas.
Un historial de letalidad
A lo largo de los últimos 20 años, distintos informes de prensa y organizaciones de derechos humanos han documentado cifras preocupantes sobre muertes a manos de agentes policiales. En la década del 2000, bajo políticas de “mano dura” contra la delincuencia, miles de civiles murieron en hechos reportados oficialmente como “intercambios de disparos”.
Entre 2007 y 2011, medios nacionales estimaron que más de 1,700 personas murieron en acciones policiales, mientras miles resultaron heridas. La mayoría de estos casos fueron presentados como enfrentamientos armados, aunque familiares de víctimas y activistas denunciaron inconsistencias en múltiples expedientes.
En años recientes, la tendencia no ha desaparecido. Reportes periodísticos han señalado aumentos significativos en las muertes por acción policial y militar, lo que ha vuelto a encender las alarmas sobre la proporcionalidad en el uso de la fuerza.
Muertes bajo custodia y denuncias de tortura
Organismos internacionales como Amnistía Internacional han advertido en distintos momentos sobre patrones persistentes de abuso en República Dominicana, incluyendo muertes bajo custodia, detenciones arbitrarias y alegaciones de tortura.
Casos emblemáticos en los últimos años, como las muertes de ciudadanos tras ser detenidos o golpeados en destacamentos, provocaron protestas sociales y llamados a reformas urgentes. En varias ocasiones, informes forenses revelaron traumas físicos severos incompatibles con las versiones iniciales ofrecidas por autoridades.
Familiares de víctimas denuncian que muchas investigaciones avanzan lentamente o terminan archivadas, lo que alimenta una percepción de impunidad.
Impunidad y cultura institucional
Uno de los señalamientos más recurrentes contra la institución es la falta de consecuencias claras para agentes implicados en abusos. Aunque en algunos casos se han producido cancelaciones, sometimientos a la justicia o medidas disciplinarias, sectores de la sociedad civil sostienen que estos episodios siguen siendo excepcionales frente a la magnitud del problema.
La propia Procuraduría General de la República ha intervenido en investigaciones de alto perfil, pero activistas cuestionan la independencia y transparencia de los procesos cuando involucran a miembros de cuerpos armados.
Uso político y represión
Más allá de los casos individuales, críticos han señalado que en determinados momentos históricos la Policía ha sido utilizada como instrumento de control político y represión social, particularmente durante protestas o crisis institucionales.
Desde operativos con uso excesivo de fuerza hasta detenciones masivas en manifestaciones, distintos sectores han acusado a la institución de actuar con criterios discrecionales, debilitando la confianza pública.
En barrios vulnerables, la percepción de abuso es aún más intensa. Jóvenes residentes en comunidades marginadas denuncian perfiles raciales y sociales, redadas indiscriminadas y maltratos físicos.
Reformas y desafíos
En los últimos años, el Estado dominicano ha anunciado procesos de transformación policial, incluyendo revisión de protocolos, capacitación en derechos humanos y modernización institucional. Sin embargo, expertos coinciden en que los cambios culturales dentro de la estructura policial son más difíciles que las reformas administrativas.
La discusión pública gira en torno a varios ejes clave:
Profesionalización real del cuerpo policial.
Mejora salarial y condiciones laborales.
Mecanismos independientes de supervisión.
Transparencia estadística sobre uso de la fuerza.
Fortalecimiento del control interno y externo.
Un aniversario entre luces y sombras
A 90 años de su creación, la Policía Nacional sigue siendo una institución imprescindible para la estabilidad del país. Pero su historia está atravesada por episodios de violencia que han dejado cientos de familias marcadas por el dolor y la exigencia de justicia.
La conmemoración no solo invita a recordar su fundación, sino también a reflexionar sobre el tipo de policía que demanda la sociedad dominicana en el siglo XXI: una fuerza eficaz contra el crimen, pero plenamente respetuosa de los derechos humanos.
El desafío no es menor. La legitimidad institucional dependerá, en gran medida, de su capacidad para romper con patrones de abuso del pasado y consolidar una cultura de legalidad, transparencia y respeto a la vida.
