Doña Natividad Severino: un siglo de vida

Por: Christopher Rivera


SAN PEDRO DE MACORÍS.– Rodeada del cariño de varias generaciones y con la serenidad que solo otorgan los años bien vividos, la señora Natividad Severino celebró por todo lo alto sus 100 años de vida, convirtiéndose en motivo de orgullo y alegría para su familia y la comunidad petromacorisana.


Nacida en 1925, en tiempos donde la electricidad y el agua potable eran privilegios escasos, doña Natividad ha sido testigo y protagonista silenciosa de un siglo de profundas transformaciones sociales, culturales y tecnológicas en la República Dominicana. Su vida representa una memoria viva de esfuerzo, sacrificio y valores que han trascendido generaciones.


A pesar de su avanzada edad, conserva una lucidez admirable y una visión reflexiva sobre la sociedad actual. Con firmeza, destaca la importancia del estudio, el trabajo y la disciplina, pilares que —asegura— han guiado su vida y la crianza de su familia. Lamenta que muchos jóvenes se aparten hoy de esos principios, afectados por los vicios y las drogas, y exhorta a rescatar los valores del hogar.


Relata con orgullo que crió a sus hijos alejados de fiestas, alcohol y malos hábitos, siempre orientándolos hacia el respeto, la responsabilidad y el trabajo honrado. Además de sus seis hijos, abrió las puertas de su hogar y su corazón a varios sobrinos, a quienes formó como propios.


El legado de doña Natividad se refleja en una extensa familia compuesta por 15 nietos, 18 biznietos y cuatro tataranietos, quienes se reunieron el pasado 25 de diciembre en San Pedro de Macorís para celebrar este acontecimiento histórico y emotivo.


La celebración de sus 100 años fue más que un cumpleaños: fue un homenaje a una mujer ejemplar, símbolo de amor, fortaleza y entrega, cuya vida continúa siendo inspiración para todos los que tienen el privilegio de conocerla.

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